Siempre he sido una apasionada del deporte desde bien pequeña, pero me lo he tomado como una simple afición y no como un estilo de vida.
Mi comienzo en el mundo del fitness supuso para mí un cambio en mi vida a nivel alimenticio brutal. He sido una persona que ha estado acostumbrada a comer fritos cada día y comida basura sin privarme de nada, pero aún así nunca he subido de peso y siempre he sido bastante delgada.
No te preocupes si estás leyendo esto y quieres adentrarte en este inmenso universo, si no te obsesionas y eres constante todo irá sobre ruedas. Suena típico pero de verdad, querer es poder… Mi primer día en el gimnasio fue un auténtico desastre: Una de las pocas chicas en la sala de pesas, inexperta e insegura. ¡MAL! No hagas como yo, entra con seguridad y con el pensamiento de que vas a hacerlo y punto.
El comienzo del todo fue a raíz de que me veía muy delgada y quería aumentar masa muscular, al contrario de mucha gente que normalmente se ve con mucha grasa y quiere bajar de peso. No tenia una dieta planificada ni una rutina y iba a ciegas sin saber qué hacer ni cómo hacerlo.
En el próximo post os contaré mis errores de principiante para que no caigáis en ellos ya que son muy típicos, sobretodo si eres mujer y te obsesionas con las piernas y glúteos.